
Desde hace muchos años existe la creencia de que el desayuno es la comida más importante del día. Sin embargo...¿Qué tan cierto es esto? ¿Qué dice la Ciencia?
La evidencia sobre este tema resulta mixta, pues existe evidencia tanto a favor como en contra.
Para empezar, diferentes fuentes han demostrado que quienes desayunan tienden a tener hábitos más saludables. De hecho, hace algunos años ello estaba relacionado con un menor desarrollo de sobrepeso, obesidad y algunas enfermedades crónicas.
Es por estas razones y por estudios como estos que se ha relacionado al consumo de desayuno con un mejor estilo de vida (1, 2).
Sin embargo, la mayoría de estudios son observacionales, es decir, muestran relación pero no indican causalidad (desayunar no genera directamente menor sobrepeso, obesidad y hábitos más saludables)
Por otro lado, también se habla de la calidad del desayuno, pues no será lo mismo un desayuno rico en cereales integrales versus uno lleno de alimentos ultra procesados, por lo que un estudio de hace algunos año llegó a la conclusión de que quienes tenían un desayuno nutritivo, tenían un menor riesgo de padecer de sobrepeso, obesidad u otras enfermedades a futuro (3).
Asimismo, un estudio de cohorte del 2013 también relacionó el consumo de un desayuno rico en cereales integrales y fibra con un menor riesgo de padecer las enfermedades previamente mencionadas. Sin embargo, ello coincide con lo anterior, donde la relación es más con la calidad de los nutrientes, más que con el momento de consumo de los mismos (4).
Por otro lado, un meta - análisis bastante reciente también llegó a la conclusión de que quienes no desayunan tienen un mayor riesgo de padecer enfermedades crónicas y metabólicas. De hecho, dicho estudio menciona que las personas que se saltan el desayuno tienen 43% mayor probabilidad de desarrollar sobrepeso u obesidad en el futuro (5,9). De nuevo, este estudio es observacional, y no muestra causalidad.
Asimismo, algunos estudios a favor del consumo del desayuno se enfocan a nivel deportivo, pues existe evidencia que respalda su relación con un mejor rendimiento y una menor degradación muscular (catabolismo) (6). De hecho, parte de dicha evidencia menciona que tener una ingesta proteica adecuada a lo largo del día (desde el desayuno), resulta más beneficiosa que un consumo proteico enfocado en las últimas comidas del día (6). Adicionalmente, otro estudio reciente reveló que el impacto positivo y significativo del consumo del desayuno, estaba enfocado a nivel deportivo, más no en temas de salud en general (8).
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Así como hay evidencia a favor del desayuno, también está aquella que no la respalda, como aquellas realizadas sobre el ayuno intermitente, donde el desayuno suele ser la comida que se omite dentro del rango de horas de ayuno.
Dentro de estos hallazgos se ha llegado a la conclusión de que enfermedades como las cardiacas podrían mejorar tras la aplicación de un ayuno intermitente donde se omite el desayuno. Del mismo modo, se observado dicha asociación con dislipidemias, obesidad, diabetes e hipertensión (11). Sin embargo, ello no deja de tener similitudes con una restricción calórica común, donde también se han visto en dichos niveles (11).
Por otro lado, también existe evidencia sobre el impacto de saltar el desayuno y su relación con la pérdida de peso. De hecho un estudio reciente observó que sí genera una pérdida de peso modesta en quienes se saltan el desayuno, pero también que dichos resultados han demostrado elevar el LDL colesterol (colesterol malo), por lo que quizá tampoco resulte tan beneficioso y es algo que se debe seguir estudiando.
Sin embargo, dicho estudio también hace énfasis en la calidad de los alimentos consumidos, lo que tendrá impacto sobre los niveles de colesterol y más estudios son requeridos para llegar a resultados más concluyentes (10).
Adicionalmente, a nivel de enfermedades como la diabetes, el ayuno intermitente y el saltar el desayuno brindan resultados bastante prometedores donde se ven mejoras a nivel del requerimiento de insulina, así como sobre la pérdida de peso. Sin embargo, la mayoría de estudios indican que dichos resultados, a pesar de resultar prometedores, deben seguir siendo estudiados, dado que la mayoría de evidencia se ha dado en estudios realizados sobre animales (12)
Asimismo, si bien mucha de la evidencia científica más reciente sugiere que no hay una diferencia significativa entre quienes desayunan y quienes no, pues ello dependerá principalmente de la calidad de alimentos consumidos a lo largo del día (7).
La evidencia que respalda al desayuno hace énfasis en la calidad de los nutrientes a consumir, los cuáles sí han demostrado tener una asociación significativa con un menor riesgo de enfermedades crónicas y una mejora a nivel del rendimiento deportivo.
Por ende, si se decide desayunar, te sugerimos priorizar los siguientes nutrientes:
Este es otro punto bastante controversial, lo cual dependerá del tipo de entrenamiento realizado.
Si nos enfocamos en un entrenamiento netamente cardiovascular de bajo impacto como caminar, no habrá mayor problema si es que este se da en ayunas o no. Sin embargo, cuando se trata de un entrenamiento de resistencia, sí existe evidencia sobre la mejora del rendimiento deportivo y composición corporal cuando se desayuna (8, 13).
Asimismo, el consumo de un desayuno o alguna fuente energética previa al entrenamiento, está relacionado con una mejor recomposición del glucógeno muscular y, por ende, podría disminuir los riesgos de un catabolismo muscular.
Sin embargo, muchos estudios no llegan a ser concluyentes, por lo que es algo que se debe seguir estudiando y los beneficios de ambas ocasiones dependerán de cada cado y el tipo de entrenamiento realizado.
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Lamentablemente no existe un consenso. Hay evidencia científica a favor y en contra del desayuno. Sin embargo, una conclusión transversal según la evidencia hasta la fecha podría ser la siguiente:
Lo más importante es tener en cuenta que cada persona es distinta, probablemente lo que le funcione a otro, no te funcione a ti.
Asimismo, la mayoría de estudios siempre se basan en promedios, y siempre existen "outliers" o valores extremos que no comparten la conclusión del estudio. Probablemente tú puedas ser uno de ellos.
Una excelente y rápida opción para desayunar.
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