
Probablemente hayas leído o escuchado más de una vez la advertencia: “comer mucha proteína daña tus riñones”. Pues bien, hoy vamos a descubrir si esta afirmación es un mito más o si tiene alguna base científica.
Para ponerlo en contexto, la relación entre la ingesta de proteínas y la salud renal es un tema ampliamente debatido y controversial en el mundo del fitness y la nutrición.
En los últimos años, hemos observado un notable incremento en la disponibilidad de productos enriquecidos con proteínas en los supermercados, así como un aumento en el consumo de suplementos proteicos. Desde cereales y barritas energéticas hasta yogures y suplementos en polvo, la oferta de alimentos ricos en proteínas ha crecido enormemente.
Este macronutriente se ha convertido en un protagonista indiscutible de muchas dietas, especialmente entre las personas que entrenan y aquellas que buscan aumentar su masa muscular, mejorar su rendimiento deportivo o perder peso.
La popularidad de estos productos y la mayor atención a las proteínas en el mundo del fitness continúa en ascenso, lo que nos lleva a cuestionar: ¿puede este incremento en el consumo de proteínas tener efectos negativos en nuestros riñones?
👉 Te podría interesar: 7 Beneficios de las Proteínas Respaldados por la Ciencia
Y es que a pesar de los beneficios asociados a su consumo adecuado, la preocupación sobre su impacto en la salud renal persiste. De hecho, muchas personas teme que consumir "demasiada" proteínas puede "sobrecargar los riñones" y, con el tiempo, deteriorar su función.
Este temor no es nuevo y se basa en la idea de que los riñones tienen que trabajar más para procesar esas proteínas adicionales. Antes de profundizar en la relación entre el consumo de proteínas y la salud renal, es crucial entender qué significa realmente llevar una dieta alta en proteínas.
Una dieta alta en proteínas se caracteriza por un consumo de proteínas significativamente mayor al promedio recomendado para la población general.
Pero, ¿qué significa esto exactamente? Bueno, la ingesta diaria recomendada (DRI, por sus siglas en inglés) de proteínas para un adulto es de 0.8 g/kg. Esta cantidad, según los expertos del Institute of Medicine de Estados Unidos, es suficiente para cubrir las necesidades básicas de nutrición y prevenir deficiencias y pérdida muscular en la mayoría de los adultos sanos (1).
Sin embargo, estudios recientes sugieren que estas cantidades pueden no ser suficientes para ciertos grupos. De hecho, se ha descubierto que una mayor ingesta de proteínas puede ser beneficiosa. Así, una dieta alta en proteínas podría implicar consumos de 1.2 a 2.0 gramos por kilogramo de peso corporal, o incluso más (2,3,4).
Por ejemplo, para una persona de 70 kg, una dieta alta en proteínas podría considerar una ingesta diaria de, por ejemplo, 1.8 g de proteína por kg de peso, lo que equivale a 126 gramos de proteína al día. En contraste, si esta persona siguiera la Ingesta Diaria Recomendada (DRI), consumiría solo 0.8 gramos por kilogramo, es decir, alrededor de 56 gramos de proteína al día.
¿Y cuáles son los beneficios de consumir más proteínas? Se ha visto que una mayor ingesta de este nutriente puede:
Por ello, es fundamental ajustar las recomendaciones a las necesidades individuales, especialmente para aquellas personas que tienen una mayor actividad física o necesidades específicas de salud. Cada individuo es diferente y, por tanto, sus requerimientos nutricionales también lo son. Por eso, adaptar la ingesta de proteínas a cada caso particular puede marcar una gran diferencia en la salud de la persona.
¿Quieres saber cuánta proteína necesitas según tus objetivos? 👉 ¡Descarga Fitia! Y podrás conocer las cantidades exactas según tus requerimientos.
👉 Te podría interesar: 45 Alimentos Ricos en Proteínas que No Pueden Faltar en tu Dieta
La ingesta diaria recomendada de proteínas para un adulto típico es de aproximadamente 0.8 gramos por kilogramo de peso corporal, mientras que una dieta alta en proteínas puede implicar consumos de 1.2 a 2.0 gramos por kilogramo de peso corporal o más.
En personas con riñones sanos, el consumo de proteínas, incluso en cantidades elevadas, no suele causar problemas. Sin embargo, es importante que las personas con enfermedades renales controlen su ingesta de proteínas para evitar la acumulación de desechos y otros problemas relacionados.
La evidencia científica actual sugiere que, para la mayoría de las personas con riñones sanos, consumir una dieta rica en proteínas, en combinación con un estilo de vida activo y una adecuada hidratación, no solo es seguro, sino también beneficioso para la salud muscular y general.
Es crucial personalizar las recomendaciones de proteínas según la salud renal de cada persona, especialmente para personas con enfermedad renal, ya que estos individuos deben controlar su ingesta. Sin embargo, en individuos sanos, una alta ingesta de proteínas no tiene efectos adversos significativos en la función renal.
Continuando con la preocupación sobre los posibles efectos adversos de un consumo excesivo de proteínas en la salud renal, primero tenemos que entender la función de los riñones y el impacto del consumo de proteínas en la dieta.
Los riñones son órganos esenciales para mantener el equilibrio interno del cuerpo. Su función principal es filtrar la sangre para eliminar desechos y el exceso de líquidos, que luego se excretan en la orina.
Las proteínas en la dieta tienen una relación directa con esta función renal. Al consumir proteínas, se producen productos de desecho como la urea y el ácido úrico, que los riñones deben filtrar y eliminar como parte del proceso normal de digestión de las proteínas. Esta filtración se mide mediante la tasa de filtración glomerular (TFG), un indicador clave de la función renal (2,11).
La preocupación surge cuando el cuerpo no puede eliminar todos los desechos de las proteínas y estos se acumulan en el organismo, provocando síntomas como náuseas y debilidad, entre otros. Esto ocurre cuando los riñones no funcionan correctamente.
En casos de enfermedad renal, los riñones pierden progresivamente su capacidad de eliminar los desechos nitrogenados de las proteínas provenientes de los alimentos o bebidas. Esta acumulación de desechos en la sangre puede llevar a diversos síntomas y complicaciones, lo que da origen al mito sobre la posibilidad de un daño renal por un alto consumo de proteínas.
¿Quieres saber cuántas calorías necesitas según tus objetivos? 👉 ¡Descarga Fitia! Y podrás conocer las cantidades exactas según tus requerimientos.
Este mito se originó a partir de estudios que mostraban una relación entre dietas altas en proteínas y un deterioro en la función renal en personas que ya padecían de problemas renales, diabetes o hipertensión. Estos estudios indicaban que una ingesta elevada de proteínas aumentaba la carga de trabajo de los riñones, ya que debían procesar más desechos, lo que podía llevar a un aumento en la tasa de filtración glomerular (TFG) y, potencialmente, a un estrés adicional en los riñones (5,6).
La confusión surgió porque, con el tiempo, la idea de que una alta ingesta de proteínas puede acelerar la pérdida de la función renal en individuos con enfermedad renal crónica fue erróneamente proyectada a personas saludables. Esto llevó a la creencia de que, para no dañar los riñones, cualquier persona debería evitar una dieta alta en proteínas.
El mito de que una dieta alta en proteínas daña los riñones en personas saludables se basa en una mala interpretación de estudios realizados en individuos con problemas renales preexistentes u otras condiciones. En personas con función renal normal, los riñones son capaces de manejar una mayor carga de proteínas sin sufrir daño.
Para aquellos que no están familiarizados con el tema, la preocupación de que una alta ingesta de proteínas puede dañar los riñones en personas sanas no está respaldada por la evidencia científica.
De hecho, estudios y revisiones han demostrado que consumir más proteínas de lo recomendado no afecta negativamente la función renal en adultos sanos.
Por ejemplo, un meta-análisis realizado en 2018, que incluyó a 1,358 adultos sin problemas renales, encontró que seguir dietas altas en proteínas (1.8 gramos por kilogramo de peso corporal) durante dos años no empeora la función renal en comparación con dietas más bajas en proteínas y más cercanas a lo recomendado en las DRIs (0.9 gramos por kilogramo) (7).
Además, otros estudios sugieren que consumir más proteínas (más de 1.2 g/kg) puede promover un envejecimiento saludable, mejorar la regulación del apetito, ayudar a controlar el peso y mejorar el rendimiento deportivo, todo sin efectos negativos en la función renal (7,8)
Es importante destacar que la Organización Mundial de la Salud señala que, si bien una alta ingesta de proteínas puede ser perjudicial para pacientes con enfermedad renal, no hay evidencia de que reducir la ingesta de proteínas beneficie a las personas sanas a medida que envejecen.
Esta idea de que una dieta baja en proteínas podría ser beneficiosa proviene de estudios en ratas, donde se observó que dietas bajas en proteínas retrasaban la insuficiencia renal crónica. Sin embargo, este mecanismo no parece aplicarse a los humanos. En las personas, aunque la tasa de filtración glomerular (medida de la función renal) aumenta con una mayor ingesta de proteínas, esto no significa que la función renal se deteriore (9).
Por lo tanto, no hay evidencia científica que respalde la necesidad de restringir la ingesta de proteínas para proteger la salud renal en individuos sanos. Incluso consumir proteínas de alta calidad puede ofrecer varios beneficios para la salud.
Sin embargo, en individuos con enfermedad renal o con función renal comprometida, una ingesta elevada de proteínas puede acelerar el deterioro de la función renal. Por esta razón, es crucial que las personas con problemas renales consulten a un profesional de la salud para ajustar su dieta adecuadamente y evitar una sobrecarga en los riñones.
Algunas personas deben tener precaución con una dieta alta en proteínas, especialmente aquellas con condiciones que pueden comprometer la función renal o que ya tienen problemas renales.
Se recomienda moderar el consumo de proteínas como medida preventiva en los siguientes grupos de personas:
Para las personas con enfermedad renal en etapas 1 a 4, es importante limitar la ingesta de proteínas. Cuantos más residuos de proteínas haya que eliminar, más tendrán que trabajar los riñones, lo que puede sobrecargarlos y hacer que se desgasten más rápido. Se recomienda una dieta baja en proteínas, y muchos estudios indican que limitar las proteínas e incluir más alimentos de origen vegetal puede ayudar a retrasar la pérdida de la función renal (10,11)
La diabetes puede afectar los riñones y aumentar el riesgo de desarrollar enfermedad renal. Por lo tanto, los pacientes diabéticos deben monitorear su ingesta de proteínas y consultar a un profesional para ajustar su dieta según sus necesidades específicas (5,6).
La hipertensión es otro factor de riesgo para la enfermedad renal. Controlar la ingesta de proteínas puede ser una medida preventiva importante (5,6).
Aquellos con antecedentes familiares de problemas renales también deben tener precaución y considerar la moderación de su ingesta proteica para reducir el riesgo de desarrollar complicaciones similares
Consulta con un Profesional de la Salud: Antes de hacer cambios significativos en la dieta, especialmente si tienes alguna condición médica preexistente, es crucial consultar con un profesional de la salud o un nutricionista. Ellos pueden proporcionar una recomendación personalizada basada en tu situación específica. Por ejemplo, en el caso de quienes están en la etapa 5 de la enfermedad renal y han comenzado la diálisis, se necesita una mayor cantidad de proteínas en la dieta para mantener los niveles adecuados en la sangre y mejorar la salud. La diálisis elimina los desechos de proteínas de la sangre, por lo que ya no es necesario seguir una dieta baja en proteínas.
Elección de Fuentes de Proteínas: Optar por fuentes de proteínas de alta calidad, como pescado, pollo sin piel, legumbres y frutos secos, en lugar de carnes procesadas o rojas, puede ser más beneficioso para la salud renal y general.
A fin de cuentas, no hay pruebas de que el consumo de proteínas en cantidades razonablemente "elevadas" (en realidad, recomendadas para ciertos objetivos) sea perjudicial para las personas sanas. Al contrario, muchas investigaciones sugieren que son beneficiosas.
Las recomendaciones actuales para la ingesta de proteínas para las personas activas oscilan entre 1.2 y 2.2 g/kg de peso corporal al día, para favorecer la síntesis de proteínas musculares y mantener la masa muscular libre de grasa (12,13,14,15).
De hecho, la evidencia sugiere que la recomendación se puede dividir dependiendo del tipo de ejercicio que realices:
Además, en situaciones de restricción calórica (déficit calórico), es decir, si te encuentras en un proceso de pérdida de grasa, se recomienda acercarse al rango superior de ingesta de proteínas para mantener la masa muscular (16, 17).
Asimismo, los expertos sugieren que aumentar la ingesta de proteínas por encima de los niveles recomendados, a aproximadamente 1.2 a 2.0 g/kg de peso corporal al día o más, puede ser una estrategia nutricional efectiva para adultos mayores.
De la misma manera, la evidencia en un meta-análisis apoya la hipótesis de que una ingesta adicional de proteínas (1.6 g de proteína/kg/día o más) conduce a pequeños incrementos en la masa muscular magra en estudios que incluyen a jóvenes que realizan entrenamiento de resistencia (18).
Sin embargo, si padece una enfermedad renal, debe seguir los consejos de su médico y limitar la ingesta de proteínas.
Con Fitia puedes obtener gratuitamente todos tus requerimientos de calorías y macronutrientes, y la app se encargará de distribuirlo de la mejor manera para lograr tus objetivos. Descárgala gratis aquí.
Fitia: Planes Nutricionales y Contador de Calorías
Utilizamos cookies para mejorar su experiencia de navegación, analizar el tráfico del sitio y personalizar el contenido. Al hacer clic en 'Aceptar', usted consiente el uso de estas tecnologías de acuerdo con nuestra Política de Privacidad.